Ventajas y riesgos del empleo de productos químicos
En todos los países se utilizan numerosos productos químicos diferentes en la agricultura, la industria, la medicina y el hogar. Hay muchas razones de peso para proceder así: los plaguicidas y fertilizantes han permitido a los agricultores aumentar las cosechas; los medicamentos curan o evitan enfermedades y brindan a la gente una vida más larga y confortable; y los productos de limpieza facilitan el trabajo doméstico.
Pero las sustancias útiles pueden también ser peligrosas. A veces es necesario utilizar grandes cantidades, que pueden entrañar riesgos si penetran en el organismo. Ciertos productos químicos son también peligrosos si pasan al aire que la gente respira, al suelo en donde la gente trabaja, cosecha sus alimentos o apacienta el ganado, y a los ríos y arroyos que aportan agua para beber, lavarse o regar las huertas. El peligro puede aminorarse si esos productos se utilizan con
precaución y se tratan de evitar los accidentes, pero nunca desaparece por completo.
Las comunidades deben decidir por sí mismas si un producto químico es suficientemente ventajoso y sus peligros son lo bastante reducidos para que resulte tolerable. Hay que sopesar cuidadosamente los siguientes aspectos:
• ¿En qué medida es útil el producto?
• ¿Qué tipo de peligros entraña?
• ¿Puede deteriorar el medio ambiente?
• ¿Puede manipularse en condiciones de seguridad?
• ¿Cuántas personas van a utilizarlo, y cuántas se verán expuestas a sus efectos por vivir o
trabajar cerca del lugar donde se emplea?
• ¿Puede reemplazarse por otro producto menos peligroso?
• ¿Cuánto dinero se puede ahorrar utilizando el producto y cuánto costaría dejar de utilizarlo?











